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Una nueva página por escribir

Aeropuerto de Tempelhof

En mayo de 2012 volví a España para integrarme en el equipo que lanzó la edición española de El Huffington Post. Había pasado cinco años fuera, fundamentalmente como corresponsal en Bruselas. No tenía la menor intención de regresar a un país que con cierta distancia se me antojaba triste y al borde de la quiebra. El cierre de Público había puesto patas arriba mi vida, como la de tantos compañeros, pero contaba con muy buena gente a mi alrededor y algunas oportunidades profesionales. Un buen día, Montserrat Domínguez me llamó (gracias). Me ofreció sumarme a un equipo sólido, a un gigante empresarial y a una aventura con vistas a todo el mundo. Dije que sí y me mudé a Madrid.

Hoy, El Huffington Post está entre los tres diarios nativos digitales más leídos en España, llegando a superar los cinco millones de usuarios únicos mensuales y con 15 ediciones hermanas en cuatro continentes. En España, El HuffPost ha sido libre, ha entendido a la perfección internet y ha utilizado nuevos enfoques y narrativas para contar historias. Haya contribuido más o menos a este balance, lo cierto es que he sido testigo de excepción mientras se gestaba. Un gran motivo para estar agradecido.

En unos días, recogeré mis cosas y me trasladaré a la redacción de El Español. En realidad, aún no es una redacción. La vamos a construir. Poco a poco irá desapareciendo el eco de algunas salas y será sustituido por el ecosistema habitual de toda oficina. Mobiliario, ordenadores, personas que van y vienen. Pero en otoño también se escuchará nítidamente un nuevo sonido en la jungla. Un nuevo medio de comunicación, una oportunidad para tener y dar voz, contar historias que expliquen el mundo y lo mejoren.

En los ocho años que he trabajado como periodista he tenido el privilegio de disfrutar de cada trabajo como una oportunidad para aprender, pasármelo bien y ganarme la vida (no siempre en ese orden). Eso es, una vez más, lo que me anima a embarcarme en un nuevo viaje en el que antes de zarpar ya conozco a compañeros que me ofrecen total confianza. Este gallego de Vilalba que ha vivido en Noruega y en Bélgica se va a El Español para fundar un medio desde cero, con una inversión que asegura músculo periodístico y un planteamiento digital sin vicios previos.

“¿No se lee en este país porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee? Terrible y triste cosa me parece escribir lo que no ha de ser leído; empero más ardua empresa se me figura a mí, inocente que soy, leer lo que no se ha escrito”.

La cita puede encontrarse en este artículo de Mariano José de Larra, una referencia muy presente en todo lo que rodea al nuevo proyecto. Reconoce el punto de partida (España necesitaba leer para ser libre entonces y hoy es urgente que haya más y mejores medios). Pero también resume un reto irrenunciable. El de llenar con buenas historias un futuro que ahora es una página en blanco. Aunque no haga falta papel.

Foto: Atardecer en el aeropuerto sin aviones de Tempelhof (Berlín), septiembre de 2014. Canción, Know how, de Kings of Convenience (letra aquí)


9 Comentarios

  • unoque |

    Magnífico artículo! verifica la sintaxis del enlace al artículo de Larra porque da error.

  • Rafa García |

    Enhorabuena y te deseo muchísima suerte en esta nueva etapa en ese gran proyecto que es El Español.
    Me encantó tu definición de ‘una inversión que asegura músculo periodístico y un planteamiento digital sin vicios previos’… Te seguiré y te leeré, te lo puedo asegurar.
    Me gusta ver a nuevos periodistas que se adaptan a las nuevas tecnologías y a los nuevos medios demostrando una superación a un progreso continuo que a algunos otros les puede y les desborda.
    Ánimo… y Gracias.

  • Carmela Lamas |

    “Pero en otoño también se escuchará nítidamente un nuevo sonido en la jungla…” Estaremos muy atentos. Enhorabuena!!!

  • Francisco Mesa |

    Felicidades y ¡Suerte! Cuando Montserrat estuvo hace poco en Tenerife hablando de periodismo nombró tu trabajo, tanto en la precisión y lo sucinto de tus crónicas de internacional como por la ópera.

    No apunté tu nombre en aquel momento, pero ahora no tengo escusa para no seguir tu trabajo.

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