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Cinco entrevistas para pensar sobre Europa

Parlamento Europeo

Ahora que se acaba la campaña electoral, rescato algunas entrevistas que he publicado en El Huffington Post, donde todo el equipo dedicado a las elecciones ha hecho un esfuerzo considerable para ofrecer una cobertura global, hablar de Europa y promover un debate sobre los últimos años y los que vienen.

Sami Naïr: “La izquierda y la derecha no son lo mismo, pero en Europa se han comportado igual”. El intelectual y académico tiene un nuevo libro sobre Europa. Crítico, lúcido, ideológico y punzante. De mucho más calado que muchos programas electorales.

Elena Valenciano: “No voy a perder un segundo en Cañete, de él sólo he escuchado insultos”. La socialista, que estuvo nueve años en Estrasburgo pero nunca llegó a irse del todo, vuelve a Estrasburgo y Bruselas. Además del estado del PSOE o de Cañete, hablamos del tratado comercial con EEUU o la política exterior de la UE.

Francisco Sosa Wagner (UPyD): “El paro y el envejecimiento de la población son dos bombas en el corazón de la UE“. La formación podría alcanzar 3 diputados y promulga el fin del bipartidismo. Es escritor e intelectual, siempre pegado a su pajarita, y uno de los candidatos mejor formados.

Josep Maria Terricabras: “Estar en la UE no es imprescindible; si España se pone terca, ¡adiós muy buenas!”. ERC es la primera fuerza en Cataluña, según algunas encuestas. Como Escocia, la hoy comunidad autónoma supone un reto inédito para una UE que no prevé en sus muy pensado tratado la autodeterminación. Será uno de los temas europeos de la legislatura.

Arturo San Agustín: “Nadie sabe lo que puede pasar el día después de la independencia”. No hablamos de las elecciones europeas, pero sí mucho de la independencia de Cataluña, que centra el último libro de este periodista y conversador, una colección de entrevistas a gente que importa en muchísimos campos de la política, sociedad y economía catalana.

Aquí puedes encontrar toda la cobertura de El HuffPost, y aquí el resto de mis artículos.

Foto: Sede de la Eurocámara en Estrasburgo. (Parlamento Europeo / Flickr)


De la necesidad, virtud

Jáuregui llegó con una combinación de lealtad y desafección por Zapatero (foto: friendsofeurope)

Seguro que a Ramón Jáuregui le habían contado bien la película. Por eso llegó a Bruselas y Estrasburgo, donde los eurodiputados pasan la mayor parte de su tiempo, preguntándose que hacía un elefante como él en un cementerio como éste. Que la Eurocámara puede ser una prejubilación de lujo es tan cierto como que cada eurodiputado trabaja lo que quiere trabajar, y tan falso como que no hay vida política después de Europa.

Jáuregui tenía entonces 60 años. De ellos, había pasado 35 en el derecho laboral, la política vasca o el corte y confección de acuerdos para un Gobierno en minoría. A través de las múltiples conversaciones que mantuvimos desde que llegó me quedó claro que creía que Estrasburgo no era su lugar, sobre todo después de ser el hombre clave de los socialistas en el Congreso de los Diputados. Sentía respeto por su cargo como número dos de los socialistas españoles, la segunda delegación, tras la alemana, de un grupo de izquierdas diezmado por la crisis. Por Zapatero, que al tratar de reforzar la lista para unas europeas muy reñidas se deshizo de él, una combinación de lealtad y desafección.

No tardó mucho tiempo en darse cuenta de que “todos los eurodiputados venimos preñados de nuestra realidad y cuesta mucho, ¡demasiado!, que la abandonemos para hacer y hablar de Europa”, según escribió sólo dos meses después de aterrizar. Quizás por eso en su toma de posesión, este viernes, broméo diciendo que tiene que hacer “una pequeña inmersión en política nacional”.

¿Preparado para volver? En realidad, nunca se ha ido, aunque debería haber vuelto con una Portavicía que nunca hubiera desmerecido el ascenso de Rubalcaba. Se “expresa muy bien”, según reconoció Zapatero acusando su propia carencia, y la voz, en la ópera como en la política, envejece dulcemente y sin prisa. La labia y el olfato le permitieron tejer una discreta campaña hacia la cartera de Trabajo, que contó con unos socialistas sin aliento pero no resignados, como Eduardo Madina, o una vieja guardia entre la que seguía siendo un referente. “Sí, preparado sí. Si usted me pregunta, tengo 62 años, llevo 40 años de militancia en el partido, he sido abogado laboralista y en fin, toda mi vida política ha estado relacionada con el mundo laboral y de la empresa”, aseguró hace unas semanas para postularse como sucesor de Celestino Corbacho. En los pasillos de la Eurocámara aseguró que nunca había estado tan preparado, pero que eso era una constatación, un hecho más que una candidatura. De una conversación con él sobre la política antiterrorista, por ejemplo, se desprendía una conclusión parecida, pero respecto al Ministerio del Interior.

Su capacidad para dar forma al discurso político es su gran activo, además de un gran instinto político que consume sus energías hasta transcribirse en una extrema delgadez. Desde que llegó al Parlamento Europeo, consiguió hacerse muy popular entre la prensa española, que acudía a él en busca de titulares, ideas claras y respuestas cortas. Aunque Jáuregui habla rápido, no suele escapársele nada. No da pasos en falso, y es capaz de hacer suyas posiciones políticas arriesgadas hasta transmitirlas con total seguridad. Sin pestañear defendió, preñado de la realidad nacional y la elección de Zapatero, a José Manuel Durao Barroso para un segundo mandato al frente de la Comisión, a pesar de dar la espalda a la izquierda europea y a parte de sus postulados políticos.

La experiencia le vendrá muy bien para defender según qué medidas como vigía de un Gobierno en el que quería ingresar, pero cuya certeza probablemente no llegó hasta el último momento. En todo caso, Jáuregui llegó a pensar que sus esfuerzos caían en saco roto. Es de suponer que el cargo jamás hubiera llamado a su puerta si la credibilidad del Gobierno no se hubiese erosionado tantísimo en los últimos meses. Tampoco hay que descartar que la facilidad de palabra y su linaje político hayan jugado en su contra hasta ahora. En Europa ha demostrado que sabe hacer de la necesidad virtud. Como aseguró este jueves en Moncloa, y aún a riesgo de parecer desesperado, Jáuregui vuelve a su lugar natural para “morir en el intento”. En 2012 veremos si ha sobrevivido.


Predicar con el ejemplo

En el Parlamento, a diferencia del resto de Europa, "the party is not over yet" (Foto: Parlamento)

Estamos en el año 2010. Toda Europa lucha contra el déficit… ¿Toda? ¡No! Una institución poblada por irreductibles diputados europeos resiste todavía y siempre a los recortes.

Algunos hechos:

-El Parlamento Europeo, que junto al Consejo (los 27 Gobiernos) debe aprobar el presupuesto para 2011, fijó postura este miércoles. Según la Eurocámara, el presupuesto del año que viene debe aumentar el gasto en un 5,9% respecto al de este año. De 122.946 millones de euros a 130.140 millones.

-Aumentan también las “previsiones financieras”, es decir, los compromisos de pago para 2011 y los próximos años. En un 0,8%, de 141.462 a 142.650 millones de euros.

-Ambas subidas coinciden con las propuestas por la Comisión Europea.

-El Parlamento Europeo oculta en sus comunicados de prensa el porcentaje de incremento del gasto para 2011 (5,9%), pero sí halla y reivindica como “moderado” el aumento del 0,8%, como si fuera la única cifra.

-Los eurodiputados quieren una subida de más del 4% en los gastos en Administración, que comprenden los sueldos o pensiones de todos los funcionarios comunitarios. El Consejo rebajó en enero la subida de sueldos para los eurofuncionarios del 3,7% al 1,85% en 2010, al considerar que cuando la crisis acorralaba a los funcionarios nacionales y aumentaba el paro, los de por sí bien pagados funcionarios europeos no podían cobrar casi un 4% más. La Comisión y el Parlamento Europeo recurrieron la decisión de los 27 Gobiernos y lo aprobado este miércoles por los eurodiputados anticipa ya que el Tribunal de Justicia les dará la razón.

La Eurocámara, este miércoles. Foto (Parlamento)

-La Eurocámara defiende que son unos presupuestos de crisis, para fomentar el empleo y la modernización de la economía para el futuro. Tomando las “previsiones financieras”, es decir, los cálculos que publicita la Eurocámara, el capítulo de “Competitividad para el crecimiento y el empleo” cae en un 9,2% en gasto con respecto a lo comprometido en 2010. Otras áreas sustancialmente no económicas crecen en inversión. “Libertad, seguridad y Justicia” lo hace en un 13,1%. “La UE como un actor global” lo hace en un 6,6%.

-El Consejo, compuesto por unos Gobiernos que sin excepción están aplicando duros recortes al gasto, aceptó hace meses una subida menor en los presupuestos europeos para financiar las nuevas competencias europeas que se derivan del Tratado de Lisboa, en vigor desde diciembre pasado. La proposición del Consejo consiste en un aumento del 2,9% del gasto para 2011 (frente al 5,9% del Parlamento) y de un 0,6% en los compromisos de gasto (frente al 0,8% de la Eurocámara).

-Dos tercios del presupuesto actual provienen directamente de las aportaciones directas de los países de la UE. Es decir, los Gobiernos, que están sufriendo los peores efectos de la crisis, son los que mantienen a flote una Unión Europea para la que ni siquiera plantean recortes similares a los aplicados a nivel nacional.

-Tanto la Comisión como el Parlamento quieren hacer realidad el viejo sueño de tener recursos propios en un futuro cercano. Entre las opciones que la Comisión baraja a partir de 2013 se encuentran recaudar 41.000 millones de euros creando un IVA a nivel europeo, 20.000 millones subastando licencias contaminantes, 13.000 a través de un impuesto para los billetes de avión o 109.000 con una nueva tasa sobre los combustibles.

Algunas declaraciones de hoy:

-“El Parlamento Europeo ha actuado con un gran sentido de la responsabilidad en su posición sobre el presupuesto de la UE para 2011 ya que está al tanto de la difícil situación fiscal de los Estados miembros”. Jerzy Buzek, presidente de la Eurocámara.

-“El Parlamento tenía dos responsibilidades en este voto. Primero, proteger las prioridades de crecimiento, empleo e I+D. Segundo, mostrar sensibilidad ante las realidades económicas de hoy. Esta era la única posición responsable que podíamos tomar”. Salvador Garriga, portavoz del Partido Popular Europeo en la Comisión de Presupuestos.

“La UE no debería centrarse ciegamente en los cortes. Necesitamos un punto de vista más equilibrado que tenga en cuenta los objetivos económicos como el empleo, el crecimiento y la inversión privada o pública. En definitiva, necesitamos un gasto más inteligente”. Stephen Hughes y Udo Bullmann, portavoces socialistas.


El estado gitano de la Unión

Francia podría estar saltándose leyes europeas esenciales| cc philippeleroyer

Lívia Járóka, eurodiputada gitana de Hungría, representó al Partido Popular Europeo en el debate monográfico sobre las supuestas deportaciones en masa de gitanos que el Gobierno de Nicolas Sarkozy está llevando a cabo. Es muy llamativo. Primero, porque es -creo- el único miembro de étina romaní en la cámara. Segundo, porque demuestra hasta qué punto los conservadores europeos, arropados por la extrema derecha y diputados no inscritos, estaban dispuestos a todo para evitar un feo al líder francés. A Jároka se la veía tensa, lamentando las causas que llevan a Gobiernos como el de Francia a dejarse seducir por las encuestas, pero sin dar nombres.

No lo consiguieron, pero poco más da. París no recula y ha anunciado que seguirá colocando el miedo al crimen por encima de la ley europea, la seguridad por encima de la Justicia. “Muchos diputados del PP querían que su resolución fuese leída mediáticamente como un reproche a Sarkozy”, aseguraban desde las gradas socialistas, que al final sacaron adelante su texto, pactado con liberales, verdes y comunistas. “Le compran los miedos, pero sobre todo los argumentos a la extrema derecha“, sintetiza Juan Fernando López Aguilar, jefe de los socialistas españoles y presidente de la comisión parlamentaria de Libertades Civiles. De hecho, los conservadores no fueron los que justificaban a Sarkozy, sólo pedían no censurarlo. La Liga Norte italiana y algún otro partido sí jalearon las deportaciones masivas, ante las caras largas del centro derecha. El PPE ha intentado en este debate imitar la posición de la Comisión, encabezada por su presidente, José Manuel Durao Barroso. De perfil contra el viento para que el despeine sea mínimo.

En el caso de Barroso, el viento es tan fuerte que me extraña que todavía conserve algo de pelo. Su equipo promocionó el “State of the Union Debate” como si Barroso fuese Obama. Pero ni Barroso hizo grandes anuncios ni se mojó sobre Francia, el único tema que levantó pasiones en su discurso del martes. Quizás esté mal que sea él quien lo diga, pero el líder eurófobo estuvo bastante lúcido. “Este discurso no le pone al nivel de Obama, porque él es elegido y usted no, allí su discurso lo ven 48 millones de personas y aquí tenemos hasta que suplicar para que vengan los diputados”, le espetó el británico Nigel Farage, del UKIP. Al inicio del debate había 600 de sus señorías. La mesa del Parlamento había amenazado con retirar parte de los 200 euros de dieta de ese día si sus señorías se perdían la primera gran cita política del otoño. Parece evidente que no todos en Europa vuelven de las vacaciones con las pilas cargadas.


“Conozcan a mi marido” (les dirá que no soy una corrupta)

Jeleva, candidata a comisaria de Cooperación Internacional | EP (Pietro Naj-Oleari)

“Vengan a Bulgaria”.  La invitación que esta mujer, Rumiania Jeleva, hizo a decenas de eurodiputados no era hospitalidad gratuíta. Tampoco cuando les invitó a reunirse con las autoridades locales o a conocer a su marido. La aparente naturalidad de la candidata más débil de los 26 nuevos comisarios de José Manuel Barroso saltó por los aires cuando varios eurodiputados bastante bastante enfadados la acusaron de mentir en su declaración de intereses.

Jeleva, candidata a comisaria de Cooperación Internacional, declaró haber sido dos veces en los últimos años la patrona de Global Consult, una empresa consultoría. La última, hasta 2007. Sin embargo, varios eurodiputados argumentaron que la empresa estuvo bajo su control hasta 2009, algo incompatible con la ley búlgara, ante la que además respondía como ministra. “En Bulgaria tenemos instituciones… ¡y lo han comprobado todo!”, repetía sin cesar, con voz temblorosa y sonrisa forzada. El debate se calentó con las respuestas de los eurodiputados, que la acusaban de no estar dispuesta a contestar. “¿Está usted preparada para venir a Bulgaria?”, replicó Jeleva a una de ellas. Sus intentos fueron vanos y acabaron por provocar ira. “De verdad creo que debemos concentrarnos en la ayuda humanitaria. Hay mucha gente sufriendo en este mundo, muriendo incluso. Aún así, parece que estamos más concentrados en rumores infundados”.

López Aguilar y la comisaria Reding (Justicia), ¿amor a primera vista? | EP (Pietro Naj-Oleari)

La provocación era letal. Aunque la cartera de Jeleva es de un peso insignificante con respecto a otros departamentos, los eurodiputados no toleran que se les marque la agenda y se les diga que hablen de otras cosas que las que ellos eligen. Hasta cierto punto es normal. Nadie te dice en tu casa (la única elegida directamente por los ciudadanos) de qué tienes que hablar.

Con todo, la audiencia de Jeleva contrastó con la de Almunia, tres horas que parecieron alguna más en las que los momentos más destacados fueron el brindado por el nuevo comisario de Competencia (una cartera poderosa) antes de que le preguntaran y la interpelación de un parlamentario que quería bucear en el pasado marxista del PSOE. Algo parecido pasó con Catherine Ashton, que tendrá un presupuesto millonario y poderes ampliados con respecto a Solana para convertirse en la señora PESC. Cuestión de prioridades.

Los 26 comisarios de Barroso se someten estos días a audiencias de tres horas. El Parlamento votará el 26 de enero si los confirma en el cargo al conjunto (no hay voto por separado) y antes de esa fecha hará saber a Barroso si alguna oveja descarriada pone en peligro el beneplácito al rebaño entero. Tras lo de ayer, todo pinta mal para Jeleva.

Los eurodiputados salieron de la sala con estruendo. Sus compatriotas criticaron hasta su fluidez en inglés. Jeleva que llevó escritas sus conclusiones tras tres horas de encendido debate y sus palabras a la prensa comentándolo. Un responsable de prensa de la Comisión que intentó limitar las preguntas se vio obligado a interrumpirla precipitadamente porque la cautela de Jeleva se volvió a romper en pedazos. Alguien le preguntó por cuánto había vendido su empresa. “No consigo recordarlo, pero no fue una gran suma”, sentenció.


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