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Jóvenes, Europa no puede arreglarlo todo

Barnier

-¿Qué motivo tiene un joven español para creer en Europa? ¿Qué le dice a los que no encuentran trabajo?

Lo primero que les diría es que no se puede pedir a Europa que lo arregle todo. No somos una nación europea, no hay un pueblo europeo. Hay pueblos nacionales con identidades y reglas. La aspiración [de la UE] de paz y democracia ha sido llevada a cabo. Muy cerca de nosotros, donde no hay UE, como en los Balcanes, a menudo hay guerras y muy poco habitualmente democracia. Les digo a los jóvenes: utilizad este espacio que es la UE para estudiar, visitad distintos países, vivid experiencias, cread una empresa, aprovechad el mercado de 500 millones de consumidores. Les pido a los jóvenes que vean el resto del mundo: es frágil, inseguro, inestable. ¿Cómo podemos defender nuestros valores en el mundo si nos replegamos en nuestras fronteras? Si no estamos juntos, dejaremos de existir.

Entrevista a Michel Barnier, aspirante a presidir la Comisión Europea. Más, aquí


Motivos para apretar el botón rojo

Reding es la comisaria con más antigüedad en Bruselas y también la más mediática | socialeurope

Alguien tenía que hacerlo, y Viviane Reding apretó el botón rojo. El Parlamento Europeo había sacado adelante una resolución que expresaba “preocupación”, pero para eso están sus señorías, pensamos muchos: para lanzar mensajes políticos que acaban en los periódicos como “La Eurocámara exige”, aunque no haya ninguna repercusión posterior.

Reding, la más vieja de las comisarias quizás por golpes de efecto como el de esta semana (y algún otro), rompió el romo protocolo de la Comisión Europea. Algunos periodistas han llegado a decir que el martes fue el día más feliz como informadores en Bruselas. Sin embargo, a mí me quedan algunas dudas.

¿Por qué lo hizo? a) Por los gitanos b) Porque se sintió engañada c) Para salir en los medios

Yo escogería la segunda y, si me puedo permitir opción múltiple, primero c) y después a). Reding se mantuvo todo el verano “analizando la situación en contacto permanente con las autoridades francesas”, como rezaban sus portavoces sin ni por asomo una décima de la pasión de la comisaria de Justicia. En su discurso, por si fuera poco, es una reafirmación de las leyes europeas (Carta de Derechos Humanos y directiva sobre libertad de movimiento) con los posibles delitos de Francia siempre en condicional. La palabra “vergüenza” la utiliza para definir la traición de Sarkozy. La circular que ponía en la diana a los gitanos estaba fechada mucho antes de que dos ministros se reunieran con ella en Bruselas para tranquilizarla. Y nadie la avisó. Sin embargo, el Parlamento Europeo, la ONU, colectivos de gitanos y ONG creían tener pruebas de deportaciones étnicas mucho antes de la circular definitiva. ¿Dónde estaba Reding?

Batalla interna en la Comisión

Ayer, la portavoz de José Manuel Durao Barroso no fue capaz, ante preguntas insistentes de los periodistas, de recoocer que el presidente de la Comisión estaba al corriente del discurso de Reding. Por lo tanto, o la presión era ya insufrible y Barroso pensaba desmarcarse de Reding, o la portavoz es una mala portavoz. Finalmente, Barroso salió en defensa del ardor europeísta de Reding, desmarcándose sólo de la frase en la que pensaba que Europa no tendría que presenciar deportaciones por motivos étnicos nunca más desde la Segunda Guerra Mundial.

Ahora mismo, al margen de lo que pueda pasar en la cumbre a la que Sarkozy llega con buenas encuestas internas, en el seno del Ejecutivo comunitario se está produciendo una lucha entre los comisarios que apoyan a Reding (la comisaria que la semana pasada dijo que “la Comisión no puede declarar la guerra a un país”) y los que concuerdan con la estrategia anti-crimen de Sarkozy. Estos últimos utilizarán cualquier nueva declaración de buenas intenciones de aquí a dentro de dos semanas, cuando se toma la decisión de abrir expediente, con tal de salvarle el cuello al presidente de Francia. Entre ellos estará, sin duda, Michel Barnier, ex ministro de Sarkozy, a quien le debe el cargo, o Antonio Tajani, ex ministro de Berlusconi, que hace dos años inició un censo de huellas digitales de gitanos sin que, en aquella ocasión, Bruselas amenazase con recurrir al Tribunal de Luxemburgo.

Alguien tenía que pulsar el botón rojo. Ciudadanos europeos, que deberían estar amparados por la ley, pueden estar siendo deportados por motivos étnicos. La reacción de París, un concurso de animaladas para que en el fondo no se hable concretamente de las deportaciones, prueba la necesidad de dar la voz de alarma. Pero… ¿es todo el mundo quien dice ser?


La UE quiere su foto en Haití

De nada sirve la tragedia. En Bruselas o Washington la inercia es otra. Los estadounidenses aterrizaron, con helicóptero incluido, en el palacio presidencial de Haití. Parece que espontáneamente desembarcaron también en todas las portadas de periódico. Sobre todo las españolas.

La foto del helicóptero queda ya para la Historia como el día en el que EEUU se hizo con el mando del país desencajado. Es una imagen tan potente como de discutida rentabilidad a largo plazo. En Bruselas y Estrasburgo hay mucha gente celosa que recuerda que Hillary Clinton ya se ha paseado por la zona.

¿Dónde está Europa? El comisario de Desarrollo, Karel De Gutch, viaja hoy a Haití tras la decisión de la UE de enviar 220 millones de euros a corto plazo y otros 200 más a largo plazo. Catherine Ashton, la Alta Representante para la Política Exterior, se irá a EEUU. La polémica de moda está ahora en el fin de semana que Ashton supuestamente pasó en Londres, con su familia, mientras Clinton se paseaba por la zona cero de la catástrofe.

Teniendo en cuenta que no hay casi ni dónde aterrizar y que los haitianos necesitan agua potable, tiendas de campaña y atención médica, parece un tanto frívolo (e ingenuo) que alguien se atreva a pensar que la implicación de uno u otro país se mide por la atención mediática. Pero así es.

El medio es el mensaje. Ayudas si se ve (o parece) que ayudas.

Sin ir más lejos, echen un vistazo a las televisiones y periódicos. En cada telediario se puede ver a reporteros estrella luciéndose, maquillados y bien peinados, al lado de cientos de personas que luchan literalmente unas con otras por recibir alimentos de primera necesidad. En la información-espectáculo, los periodistas (y las visitas de los periodistas, sus sentimientos y vivencias) siguen primando más que cualquier historia de un haitiano.

Un ejemplo: Anderson Cooper, estrella de la CNN que deja ‘su cámara’ para ayudar a un niño herido. Todo parece muy natural. Pero… alguien lo está grabando porque probablemente Cooper se haya desplazado a Haití con un equipo generoso que, por supuesto, continúa trabajando para ofrecer a los espectadores las mejores imágenes. Las de su reportero, claro.