Música: Qué he estado haciendo en 2014 (II)

Un estreno mundial, una portada. No se trataba de la última película de Hollywood sino de algo tan complejo y delicado como una ópera. Música inédita, compositor y libretista vivos (puedes ver la entrevista más abajo). En enero se estrenó en Madrid Brokeback Mountain, que convirtió a Madrid en capital de la ópera mundial por una noche. El año acabó con una de las mejores producciones vistas en bastante tiempo en el Teatro Real: Muerte en Venecia, con un brillante montaje de Willy Decker.

2014 ha sido, para mí, un año muy musical y en lo profesional cargado de ópera. No se trataba de mi principal cometido en El Huffington Post, más centrado en los temas que protagonizan las otras dos recopilaciones de esta serie, sino de la vertiente periodística de una pasión que me acompaña desde siempre. La escasez de tiempo me ha impedido hacer algo que me hubiera gustado: informar sobre los principales acontecimientos de música clásica de Madrid en todos sus recintos. Pero la temporada de ópera madrileña ha quedado cubierta por artículos como los que vienen a continuación y en un medio que, de vez en cuando, puede y quiere dedicarle su portada a asuntos mucho menos obvios y más sofisticados de lo habitual.

El año ha traido muchos recitales, conciertos sui generis como el de Antony and the Johnsons (jamás olvidaré esa entrevista, que puedes encontrar abajo) y un reto en cada artículo en un género (el de la crítica) del que sé poco pero creo ir aprendiendo texto a texto.

Críticas:

Brokeback Mountain se hace ópera: Un amor tan prohibido como universal. El artículo interesó al resto de las ediciones del HuffPost, que lo tradujeron (aquí en inglés y en francés). para publicarlo en EEUU y en Francia. Tras el estreno, la ópera llegó a Hoy por Hoy, de la Cadena Ser.

 

Entrevista a Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. “Por 11 euros se puede ver una ópera maravillosa”.

Entrevista a Antony Hegarty: “Los humanos somos un virus para el planeta”

Obituario de Gerard Mortier. Polémica, renovación y ópera

Homenaje a Montserrat Caballé: 9 arias para recordarla

Así enloquecen cientos de espectadores de ópera en Madrid con Javier Camarena. Quizás una de las historias más emocionantes y delirantes del año. Emocionante por el do de pecho del tenor mexicano, por el bis (el segundo en la Historia del Real) y delirante por la presencia entre el público de una joven cargada de octavillas en apoyo al cantante.


Qué he estado haciendo en 2014 (I)

Hacer balance puede convertirse en un ejercicio tan agradable como frustrante. Tan nostálgico como doloroso. He estado releyendo algunos de los artículos que he escrito en 2014 y que hemos publicado en El Huffington Post. Muchos están tejidos con la prisa de la noticia y algunos hubieran merecido una edición mucho más profunda. Al fin y al cabo, ¿qué merece un mayor cuidado que lo que ingerimos a diario y a todas horas?

Hay muchos artículos que nunca llegué a escribir, muchas ideas que nunca tuve. Pero también hay algunos textos con los que he disfrutado mucho y que, junto a los compañeros de viaje, hacen que merezca la pena la aventura.

2014 ha sido un año de crisis económica y política, pero, para mí, también de mucha Europa y de más música. Aquí puedes ver la primera de tres recopilaciones no exhaustivas (por problemas de acceso al archivo y por no agotar tu paciencia) de lo que he aprendido este año. En 2015, más:

Algunas entrevistas:

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El PSOE y sus vaivenes:

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Un día histórico vivido desde el propio hemiciclo (donde tomé esa foto):

Incluso lo contamos en HuffPost Live, la televisión en streaming para EEUU con la que colaboramos (en este caso, pinchando en la imagen y a partir del minuto 3:25):

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Podemos pudo:

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Cinco entrevistas para pensar sobre Europa

Parlamento Europeo

Ahora que se acaba la campaña electoral, rescato algunas entrevistas que he publicado en El Huffington Post, donde todo el equipo dedicado a las elecciones ha hecho un esfuerzo considerable para ofrecer una cobertura global, hablar de Europa y promover un debate sobre los últimos años y los que vienen.

Sami Naïr: “La izquierda y la derecha no son lo mismo, pero en Europa se han comportado igual”. El intelectual y académico tiene un nuevo libro sobre Europa. Crítico, lúcido, ideológico y punzante. De mucho más calado que muchos programas electorales.

Elena Valenciano: “No voy a perder un segundo en Cañete, de él sólo he escuchado insultos”. La socialista, que estuvo nueve años en Estrasburgo pero nunca llegó a irse del todo, vuelve a Estrasburgo y Bruselas. Además del estado del PSOE o de Cañete, hablamos del tratado comercial con EEUU o la política exterior de la UE.

Francisco Sosa Wagner (UPyD): “El paro y el envejecimiento de la población son dos bombas en el corazón de la UE“. La formación podría alcanzar 3 diputados y promulga el fin del bipartidismo. Es escritor e intelectual, siempre pegado a su pajarita, y uno de los candidatos mejor formados.

Josep Maria Terricabras: “Estar en la UE no es imprescindible; si España se pone terca, ¡adiós muy buenas!”. ERC es la primera fuerza en Cataluña, según algunas encuestas. Como Escocia, la hoy comunidad autónoma supone un reto inédito para una UE que no prevé en sus muy pensado tratado la autodeterminación. Será uno de los temas europeos de la legislatura.

Arturo San Agustín: “Nadie sabe lo que puede pasar el día después de la independencia”. No hablamos de las elecciones europeas, pero sí mucho de la independencia de Cataluña, que centra el último libro de este periodista y conversador, una colección de entrevistas a gente que importa en muchísimos campos de la política, sociedad y economía catalana.

Aquí puedes encontrar toda la cobertura de El HuffPost, y aquí el resto de mis artículos.

Foto: Sede de la Eurocámara en Estrasburgo. (Parlamento Europeo / Flickr)


Cinco (incómodas) conclusiones sobre los debates electorales

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Como dos planetas en las antípodas de (en teoría) una misma galaxia, los dos debates electorales de este jueves no podrían haber estado más lejos el uno del otro. Por una parte, el de candidatos a presidir la Comisión; por otra, el cara a cara entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete. Si alguien vio de corrido las dos horas y media de bustos parlantes (¡enhorabuena!), quizás haya llegado a alguna de estas conclusiones.

1.- El primer debate de las elecciones generales

El cara a cara en TVE apenas versó sobre Europa. Arias Cañete representaba al Gobierno al que perteneció hasta hace días (y, de paso, al de Aznar), y Valenciano a la oposición. Más pareció el primer cara a cara de un ciclo electoral que seguirá con las elecciones autonómicas y locales y culminará en las generales. Conscientes de la abstención y el declive del bipartidismo, ambos partidos se dirigían a los suyos para salvar los muebles y seguir, el 26 de mayo, con su refriega particular.

2.- Una película de cuarta

El cara a cara español logró un 9,5% de audiencia, menos aún que el de López Aguilar y el “señor Mayor” [Oreja], como en otros debates han llamado al ausente exministro del Interior. Los espectadores prefirieron una película, una serie y un jefe infiltrado.

Es un fracaso de los dos partidos políticos, que al menos de boquilla proclaman la importancia de las elecciones europeas y lo decisivas que son las de este año. También es un fracaso institucional (el Parlamento Europeo y la UE en su conjunto necesitan participación legitimadora) y, por qué no decirlo, de medios de comunicación (como el que me emplea) que tratan de informar y hacer interesante lo que creen importante.

3.- El rapto de Europa

Sorprende tanto que sonroja. Cañete se ha pasado media vida en la Eurocámara, 12 años como eurodiputado (1987-1999) y varios más haciendo lobby, como es su deber, a eurodiputados sobre temas de Agricultura o Pesca. Elena Valenciano también se ha pasado una larga temporada entre Bruselas y Estrasburgo (1999-2008) y ha dirigido después desde Ferraz a los europarlamentarios y la actividad internacional del partido.

Habiendo elegido a dos candidatos con experiencia, PP y PSOE apenas hablaron de Europa, más que de manera tangencial. Valenciano salpicó con algunas propuestas sus intervenciones, pero no las desarrolló. Las referencias de Cañete a Europa fueron mucho más limitadas. El PSOE lo hizo mal en Europa y en Europa no se respetaba a España por el PSOE. ¿Volverían a hacer lo que hicieron? ¿Qué hay de la regulación bancaria, de la inmigración, del tratado comercial con EEUU, de la política exterior (Ucrania)?

4.- Una Alemania ausente


El alemán fue el quinto idioma de los tuits del debate europeo, organizado por Eurovisión y celebrado en el Parlamento Europeo. Todo ello a pesar de que Alemania es el primer país en población (81 millones de personas).

El alemán fue el quinto idioma de los tuits del debate europeo, organizado por Eurovisión y celebrado en el Parlamento Europeo. Todo ello a pesar de que Alemania es el primer país en población (81 millones de personas).

La ‘cuestión Alemana’ (su gestión de la crisis, su papel en Europa, su influencia sobre los socialistas, su convivencia con Rajoy) pasó desapercibida tanto en el debate europeo como en el cara a cara español. El ambiente electoral en Alemania se resume bien en los carteles electorales de la CDU, el partido de Angela Merkel. Es la canciller la que empapela unas calles donde el candidato David McAllister ni está, ni se le espera.

5.- El debate europeo gana en forma y fondo

Es una verdad poco orgullosa y muy discreta. El debate a cinco entre los candidatos a presidir la Comisión ganó en la forma y en el fondo al de Cañete y Valenciano. Las intervenciones eran de un minuto, los candidatos se interrumpían (tenían comodines para saltarse los turnos que salieron de un sorteo), había público (y aplaudía), presencia de las redes sociales.

En el cara a cara español, no hubo nada de eso por acuerdo entre los dos partidos, que llegaron a pactar no interrumpirse, algo que no respetaron pese a las advertencias de la moderadora, María Casado.

Ayudó el carisma de Verhofstadt (líder liberal) y Schulz (soclaldemócrata), muy bregados en el cuerpo a cuerpo de Estrasburgo. Pero también la verde Ska Keller, nueva en estas lides, y el líder de Syriza, Alexis Tsipras, aportaron debate y espectáculo televisivo. Ni siquiera los tres idiomas que se manejaron (inglés, francés y griego) lastraron unos 90 minutos generalmente vivos. Sólo un Jean-Claude Juncker muy sombrío, más que de costumbre, se abonó al perfil bajo del que ha hecho gala toda la campaña.

Es curioso. Las elecciones europeas se plantean en clave nacional, pero es el debate europeo el que mejor sirve a su propósito. Los candidatos europeos ensayan por primera vez un ejercicio democrático sui generis (al fin y al cabo, existe la posibilidad de que ninguno de ellos acabe presidiendo la Comisión), pero dejan en evidencia los corsés e inseguridades de un debate nacional que ya hemos visto antes de muchas citas electorales.

Post inicialmente publicado en El Huffington Post


Bon voyage, monsieur Mortier

Mortier

Mortier (1943, Gante, Bélgica) siempre se rebeló contra la concepción de la ópera como un espectáculo para viejos acaudalados, como una experiencia arqueológica o convencional. Por eso, en el Teatro de la Monnaie, en Bruselas, su gestión combinó desde 1981 la creatividad y la puesta al día del género con la atracción de un público mucho más joven. En otras palabras: Mortier quería atraer a la ópera al público que deberá garantizar su porvenir en tan solo unas pocas décadas y que por ello deberá creer en su vigencia y actualidad. La ópera como un lugar al que se va a pensar, a veces a enfadarse, pero siempre a aprender.

Más, aquí

Descanse en paz.


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