El estado gitano de la Unión

Francia podría estar saltándose leyes europeas esenciales| cc philippeleroyer

Lívia Járóka, eurodiputada gitana de Hungría, representó al Partido Popular Europeo en el debate monográfico sobre las supuestas deportaciones en masa de gitanos que el Gobierno de Nicolas Sarkozy está llevando a cabo. Es muy llamativo. Primero, porque es -creo- el único miembro de étina romaní en la cámara. Segundo, porque demuestra hasta qué punto los conservadores europeos, arropados por la extrema derecha y diputados no inscritos, estaban dispuestos a todo para evitar un feo al líder francés. A Jároka se la veía tensa, lamentando las causas que llevan a Gobiernos como el de Francia a dejarse seducir por las encuestas, pero sin dar nombres.

No lo consiguieron, pero poco más da. París no recula y ha anunciado que seguirá colocando el miedo al crimen por encima de la ley europea, la seguridad por encima de la Justicia. “Muchos diputados del PP querían que su resolución fuese leída mediáticamente como un reproche a Sarkozy”, aseguraban desde las gradas socialistas, que al final sacaron adelante su texto, pactado con liberales, verdes y comunistas. “Le compran los miedos, pero sobre todo los argumentos a la extrema derecha“, sintetiza Juan Fernando López Aguilar, jefe de los socialistas españoles y presidente de la comisión parlamentaria de Libertades Civiles. De hecho, los conservadores no fueron los que justificaban a Sarkozy, sólo pedían no censurarlo. La Liga Norte italiana y algún otro partido sí jalearon las deportaciones masivas, ante las caras largas del centro derecha. El PPE ha intentado en este debate imitar la posición de la Comisión, encabezada por su presidente, José Manuel Durao Barroso. De perfil contra el viento para que el despeine sea mínimo.

En el caso de Barroso, el viento es tan fuerte que me extraña que todavía conserve algo de pelo. Su equipo promocionó el “State of the Union Debate” como si Barroso fuese Obama. Pero ni Barroso hizo grandes anuncios ni se mojó sobre Francia, el único tema que levantó pasiones en su discurso del martes. Quizás esté mal que sea él quien lo diga, pero el líder eurófobo estuvo bastante lúcido. “Este discurso no le pone al nivel de Obama, porque él es elegido y usted no, allí su discurso lo ven 48 millones de personas y aquí tenemos hasta que suplicar para que vengan los diputados”, le espetó el británico Nigel Farage, del UKIP. Al inicio del debate había 600 de sus señorías. La mesa del Parlamento había amenazado con retirar parte de los 200 euros de dieta de ese día si sus señorías se perdían la primera gran cita política del otoño. Parece evidente que no todos en Europa vuelven de las vacaciones con las pilas cargadas.


Naomi o Basilea

Sede del Parlamento Europeo en Bruselas | flickr (cc) european_parliament

Había pensado que mi último artículo antes de las vacaciones estaría consagrado a Naomi Campbell. La modelo tenía que viajar a La Haya el 30 de julio para comparecer ante el tribunal de la ONU para Sierra Leona, y esclarecer, por fin, si el presidente liberiano Charles Taylor le regaló un diamante ‘sangriento’. La cita de Naomi, enemiga de la total falta de glamour que se respira en La Haya, se retrasó. Ahora creo que es evidente que el destino me reservaba un final de curso más digno, acorde con la crisis económica, los datos del paro y crecimiento y la presidencia española de la Unión Europea. En lugar del pedrusco de Naomi, acabé escribiendo sobre Basilea III, la cascada de normas bancarias que se negocia en el muy internacional Comité de Supervisión Bancaria, con sede en Basilea, cómo no.

Fue una jugarreta del karma que me hizo poner los pies en la tierra. También un ejemplo más de la identidad habitual de la información que los periodistas hacemos en Bruselas. Explicado con prisas, se puede decir que Basilea III definirá qué es el capital, la liquidez o la deuda que administra un banco y qué cantidad de cada debe tener. En el fondo, es una reforma crucial, a pesar de su negociación sin ruedas de prensa. Algo así como la homologación de las piezas del motor del banco. El objetivo es que, diseñando las piezas ahora, el sistema financiero resista mejor en el futuro otro maremoto como el que estamos viviendo.

La mayoría de las informaciones que salen de Bruselas son así. Grises como el cielo de la capital belga, aburridas y técnicas. Hasta en las elecciones del país no hay un claro ganador. A menudo las noticias parecen ininteligibles antes de llegar al tercer párrafo, algo que casi cualquier periodista consideraría un fracaso profesional. Para algunos, no aptas para el gran público. Y, sin embargo, nos va la vida en ellas. Cada previsión de crecimiento de la Comisión Europea, cada coma en una prueba de esfuerzo bancaria, cada ladrido de un portavoz recién levantado puede tener influencia en las bolsas, esa dictadura contra la que clama Iñaki Gabilondo. La noticia en Bruselas, como dice un antiguo jefe, “está en un papel, y dentro del papel en los matices”.

Vista de Bruselas | flickr (cc) melanieandjohn

El reto está, como siempre, en ponerle a Barroso las piernas de Naomi y a Ashton el pedrusco corrupto de Naomi. Un dato frío pero esclarecedor no es lo mismo que un político “diciendo” algo al partido de enfrente. Un informe técnico no toca a menudo las emociones más íntimas. El reto está, como siempre, en hacer lo importante interesante, o al menos potable. Y cada vez es más urgente para evitar que el teletipo despellejado en la redacción central suplante la pretendida labor de interpretación didáctica.

Me hubiera gustado escribir sobre Naomi, como antes lo hice sobre Karadzic, que también desfiló, con su encanto particular, por las salas de otro tribunal de la ONU. Son noticia y conectan más con la parte emotiva de cada uno de nosotros. Eso sí, los medios de comunicación tienen una responsabilidad social que no puede ser relegada ni por salidas a bolsa ni por las más bajas pasiones que generan un instinto de compra inmediato. Eso no quiere decir que el futuro sean periódicos aburridos o para élites, sino todo lo contrario. Necesitamos periódicos en los que al menos un artículo merezca que nos dejemos un euro y pico porque nos enseña algo. Y si es posible, ese algo ha de ser diferente de lo de otra cabecera, expresado con gracia y por supuesto mucho más allá del destello brillante del último minuto. Aunque sea sobre Basilea III, tema al que también se le pueden encontrar las curvas. Buen verano.


El Twitter de Buzek

Una de las capturas de pantalla, por Martin T. Teubner

Ayer, según diferentes blogs, el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek,  borró una entrada en su Twitter donde reconocía que había recibido una llamada de Hillary Clinton. Diferentes capturas de pantalla lo muestran, ya que muchos gestores de Twitter atesoran las entradas incluso aunque sus autores decidan borrarlas un rato después de publicarlas. Para muestra, tres pantallazos (uno, dos y tres).

Según la portavoz de Buzek, Inga Rosińska, con la que he hablado este viernes por la mañana, no hay tal entrada. “Tal anuncio nunca se produjo, ni en su página web ni en su Twitter ni por ninguna forma”, asegura. “La respuesta es clara, aunque no hemos negado que la llamada se haya producido, el presidente no lo ha expresado de manera oficial en ningún momento”, asegura la portavoz. El jueves por la tarde, distintas fuentes (incluidas las provenientes de la oficina de Buzek) confirmaron la llamada.

La secretaria de Estado de EEUU, al igual que su embajador en Bruselas, llevan semanas presionando a los eurodiputados para que den su apoyo al llamado “acuerdo SWIFT”, que legaliza el acceso de EEUU a datos bancarios de ciudadanos europeos, en concreto las transferencias que éstos hacen fuera de la UE.

Sin embargo, los eurodiputados se quejan porque son imprescindibles (su voto a favor) para el acuerdo pero nadie los consultó, porque el acuerdo no es recíproco y porque hay que fiarse mucho de EEUU. Ayer lo dejaron claro en una votación en comisión parlamentaria, previa al pleno.

Buzek había informado a su manera del voto en comisión parlamentaria que rechazó el acuerdo.

“SWIFT is the hot issue today at the EP. Committee voted not to give its assent to the agreement; we’ll decide our final position on 11 Feb”

Sin embargo, Buzek prefirió no comentar que había recibido la llamada de Clinton para presumiblemente presionar en pro del acuerdo, que cuenta con el respaldo de los Gobiernos. Para comprobar de qué tipo de comunicación quiere Buzek, decidí preguntarle por la llamada, aunque ya sabía, por distintas fuentes, que se había producido.

@JerzyBuzek It seems it was also hot last night, when secretary Clinton called you. Why don’t you mention that in your Twitter account?

Buzek contestó (o no contestó, según la portavoz):

@basteiro I received a call from Secretary of State Clinton on SWIFT indeed.

La pregunta es… ¿por qué Buzek no confirma él mismo una llamada que confirma su oficina? ¿Mienten los bloggers que afirman haber recibido la entrada? ¿Qué tipo de comunicación quiere Buzek (con web propia, perfil en Facebook) con los ciudadanos, más allá de los periodistas?


El Greco resucita con colores en Bruselas

La sala que atesora el Apostolado tiene una mesa en medio, referencia a la Última Cena

No era oscuro, pero permaneció dos siglos relegado a las tinieblas y la indiferencia. Sus brochazos, obsesivamente calculados, son un antecedente del barroco de Velázquez, pero la Iglesia transformó su iconografía religiosa en una marca al servicio de los ideales de la Contrarreforma. Por supuesto, no sufría de astigmatismo [sigue leyendo].

Un Greco más luminoso protagoniza una exposición en Bruselas que pretende presentar con una honestidad distinta: potenciando su colorido, cosmopolitismo y vanguardia.


La UE quiere su foto en Haití

De nada sirve la tragedia. En Bruselas o Washington la inercia es otra. Los estadounidenses aterrizaron, con helicóptero incluido, en el palacio presidencial de Haití. Parece que espontáneamente desembarcaron también en todas las portadas de periódico. Sobre todo las españolas.

La foto del helicóptero queda ya para la Historia como el día en el que EEUU se hizo con el mando del país desencajado. Es una imagen tan potente como de discutida rentabilidad a largo plazo. En Bruselas y Estrasburgo hay mucha gente celosa que recuerda que Hillary Clinton ya se ha paseado por la zona.

¿Dónde está Europa? El comisario de Desarrollo, Karel De Gutch, viaja hoy a Haití tras la decisión de la UE de enviar 220 millones de euros a corto plazo y otros 200 más a largo plazo. Catherine Ashton, la Alta Representante para la Política Exterior, se irá a EEUU. La polémica de moda está ahora en el fin de semana que Ashton supuestamente pasó en Londres, con su familia, mientras Clinton se paseaba por la zona cero de la catástrofe.

Teniendo en cuenta que no hay casi ni dónde aterrizar y que los haitianos necesitan agua potable, tiendas de campaña y atención médica, parece un tanto frívolo (e ingenuo) que alguien se atreva a pensar que la implicación de uno u otro país se mide por la atención mediática. Pero así es.

El medio es el mensaje. Ayudas si se ve (o parece) que ayudas.

Sin ir más lejos, echen un vistazo a las televisiones y periódicos. En cada telediario se puede ver a reporteros estrella luciéndose, maquillados y bien peinados, al lado de cientos de personas que luchan literalmente unas con otras por recibir alimentos de primera necesidad. En la información-espectáculo, los periodistas (y las visitas de los periodistas, sus sentimientos y vivencias) siguen primando más que cualquier historia de un haitiano.

Un ejemplo: Anderson Cooper, estrella de la CNN que deja ‘su cámara’ para ayudar a un niño herido. Todo parece muy natural. Pero… alguien lo está grabando porque probablemente Cooper se haya desplazado a Haití con un equipo generoso que, por supuesto, continúa trabajando para ofrecer a los espectadores las mejores imágenes. Las de su reportero, claro.