Es más que un cálculo electoral

http://www.jrmora.com/blog/wp-content/uploads/2010/09/280910-holocaustopiquete.jpg

Fue Ignacio Fernández Toxo, el secretario general de CCOO, el que dijo que esta huelga es una “gran putada”. Es el diagnóstico político al que muchas personas han llegado estos días. Por un lado, porque el Partido Popular, renombrado “partido de los trabajadores”, no apoya la huelga, pero recogerá sus frutos si es exitosa. Si gana las próximas elecciones, seguramente será el origen de paros todavía más justificados. Por otra, porque los sindicatos tienen la credibilidad en números rojos, en buena medida por méritos propios, un orgulloso inmobilismo y un discurso que apenas ha evolucionado en décadas. Defender el statu quo de un mercado laboral que es como un chicle (porque estira con cada crisis el número de parados hasta doblar la media europea) tampoco parece lo más inteligente.

Yo he hecho huelga este martes, como muchos de mis compañeros de la prensa escrita. Aunque también he pensado en todo lo anterior, creo que son los partidos políticos los que tienen que despertar ilusión (tanto si están en el Gobierno como en la oposición) y no los ciudadanos los  campaña electoral. No nos corresponde entretenernos con factores secundarios, sino plantearnos si hay motivos.

Y motivos hay de sobra. El primero, que la especulación financiera, esos señores llamados ‘mercado’, han provocado una crisis económica histórica que además ha golpeado al funcionamiento político de las sociedades democráticas. Gobiernos de todos los colores se han resignado a explicarle al ciudadano que aquello de que deciden ellos cada cuatro años es mentira. Al menos en la economía, quien decide el rumbo de un país es el diferencial con la deuda alemana, un análisis de un experto muy reputado (pero desconocido) publicado en el Financial Times, o hasta un dedo muy gordo que marca tantos ceros que provoca una gran venta de acciones y el pánico en Wall Street.

Pero lo cierto es que sí votamos cada cuatro años y los que dirigen el mundo tienen la obligación de ser consecuentes. Y si no, corren el riesgo de que la calle les amargue parte de la plácida legislatura. Poner en marcha planes de ajuste y reformas estructurales (laboral, de pensiones) no es un ejercicio unívoco. Aunque haya reformas que puedan ser más o menos urgentes, ni la Unión Europea ni las agencias de calificación de riesgos tienen credencial alguna en la aplicación de recetas mágicas.

Los sindicatos pueden ser un mal menor, una herramienta necesaria (pero cada vez menos suficiente) para acompañar a una protesta que devuelve a los ciudadanos el derecho a tomar parte en su futuro. Por eso, el “así, no” cobra todo su sentido. Es un lema al que nadie, vote a quien vote, puede darle la vuelta.


David, ven

Ahora que parece que David Miliband se prepara para pasar a un segundo plano para que su inevitable sombra no planee sobre su hermano, es un buen momento para reavivar sus opciones europeas. En este discurso de la conferencia laborista pronunciado este lunes, Miliband hace un guiño a la alianza con Europa al reconocer que es un requisito sine qua non para la proyección exterior y seguridad británica. No deja de ser un discurso sin demasiada trascendencia, especialmente ahora que el mayor de los Miliband parece rechazar incluso el puesto de canciller del Exchequer, un cargo teóricamente más ventajoso.

Sin embargo, contrasta con cualquier aparición de la baronesa Catherine Ashton. De las pocas que hace. La Alta Representante huye de las cámaras y, lo que es peor, de los sitios. No fue a Haití porque no era “ni bombero ni médico”. No estuvo en la apertura del proceso de paz entre israelíes y palestinos porque habría estado “en la segunda fila”. Aunque lo parezca, lo más lamentable no es que prefiera no estar, sino que aunque quisiera es poco probable que la invitaran, por méritos propios. No goza del prestigio ganado con continuos viajes y llamadas telefónicas de Javier Solana y se empeña en guardar un perfil bajo, al igual que el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.

¿Qué necesitaría David Miliband para alcanzar un puesto que rechazó en su momento? Un milagro. A la baronesa aún le quedan cuatro años largos de mandato y el nombramiento de comisarios depende de los jefes de Gobierno de cada país. Es decir, de David Cameron, que hubiera estado más que encantado viéndolo marchar hace unas semanas, pero que ahora puede estar percibiendo a los laboristas como un leve zumbido en torno a su mandato.

Puede que David Miliband deshoje la margarita de un puesto internacional, pero no parece fácil que sea uno de los grandes puestos de la Unión Europea porque sus puertas se cerraron ya con la llegada de Ashton. Ambos supuestos dicen mucho de Miliband… y de la UE.


French fries with mayonnaise

.

Bélgica lleva 101 días sin Gobierno. Holanda, 104. El Benelux se eterniza a la deriva, salvo en el caso de Luxemburgo, único socio con Gobierno constituído. Claro que, para muchos conservadores, en especial franceses, el país no debería existir para no engendrar comisarias como Vivian Reding.

Cuando se cumplieron tres meses del desgobierno belga, analicé en Público la nueva estrategia de los valones (francófonos, sureños y menos desarrollados económicamente). Tras la ruptura de las negociaciones formales optaron por presentarse como más flamencos que los propios flamencos. Mentaron la escisión por puro hartazgo para que los nacionalistas del norte del país asumieran la impopularidad asociada a la idea. Pero no les salió bien. Como muestra el vídeo al principio del post, cualquier estrategia en Bélgica tiene que ser imposible para que tenga éxito.

Como no tener Gobierno no es ninguna tragedia en países fuertemente fragmentados en cuanto a opciones políticas, los belgas se dejan llevar por la inercia. Incluso presiden la UE. Como dice el eurodiputado euroescéptico Nigel Farage, “no pueden ni formar Gobierno en su propio país, pero aún así son presidentes de la UE”, recordó a Herman Van Rompuy, el también belga presidente del Consejo, que comparte cargo con la presidencia rotatoria. En realidad, es una suerte para la agenda europea que Bélgica no forme Gobierno. El Ejecutivo que la preparó es la que la está desarrollando y sus ministros se encuentran, en cuanto a los asuntos de su país, atados de pies y manos al estar “en funciones”.

Sin embargo, hay más consecuencias. Lo analizan en sus recomendables blogs mis colegas Bernardo de Miguel y Eliseo Oliveras.

Ambas naciones [Bélgica y Holanda] son piezas claves en la candente renegociación de la presencia europea en organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Y el visto bueno de Holanda, además, resulta imprescindible para que Bruselas pueda aceptar el próximo mes de octubre la candidatura de Serbia al ingreso en la UE, un beneplácito bloqueado por el anterior parlamento holandés. […] Bélgica, con una galopante deuda pública de de más de 300.000 millones de euros (equivalente al 96,7% de su Producto Interior Bruto), se presenta como el eslabón más débil. La semana pasada, el influyente Financial Times ya intentaba colocar al país de Brel en el punto de mira de los inversores. Para el FT, el diferencial de 80 puntos básicos entre la rentabilidad del bono belga y el alemán no refleja de manera adecuada la tensión política del plat pays.

Sigue leyendo en La UE, del revés, por Bernardo de Miguel

Una profunda desconfianza política se ha instalado entre los partidos flamencos y francófonos sobre la voluntad real de unos y otros de llegar a un acuerdo. Da la impresión que las negociaciones se reanudan una y otra vez infructuosamente sólo por que ningún partido quiere ser señalado como el culpable de la ruptura definitiva de las mismas. […] El principal escollo de la negociación es la reforma de la ley de financiación de las regiones, que Flandes quiere cambiar para poder recortar las transferencias de fondos que realiza hacia la endémicamente deficitaria comunidad francófona de Bruselas y Valonia a través del presupuesto del Estado. Flandes considera que debe acabarse con el actual “federalismo del consumo”, que mantiene a Valonia y Bruselas con unas tasas de paro elevadísimas y un confortable nivel de protección social costeado por la laboriosidad de los flamencos. Los partidos francófonos no pueden aceptar un cambio significativo de la ley de financiación, porque les obligaría a recortar los gastos en educación, sanidad pública, protección social y desempleo. Los dirigentes francófonos consideran que la reforma de la ley será “abrir la caja de Pandora” y acusan al norte de querer recortar la solidaridad interna norte-sur del país.

Sigue leyendo en Crónica Europea, por Eliseo Oliveras


Reding sigue en pie

Viviane Reding sigue en pie y está dispuesta a no retroceder ni un paso | EC

La única comisaria que comienza a ser conocida sólo por el apellido (con permiso de Almunia) no se apea. Es más, parece que quiere pisar el acelerador. A la pregunta sobre las críticas del la cumbre se hace la luxemburguesa: “¿Qué críticas?”. A la pregunta de si está tocada y estigmatizada para seguir ejerciendo su cargo, ya que sus iniciativas dependen siempre del beneplácito de los Gobiernos que ahora la critican, responde que se siente “reforzada”.

Ya he escrito sobre las dudas que me suscita la pasión de la comisaria. Con Reding, uno no sabe nunca muy bien a qué atenerse, pero hay que reconcerle que le va la marcha y que es la única que está hablando de la situación de fondo de miles de gitanos en vez de lavarse las manos con expulsiones. Al fin y al cabo, quiere abrirle un juicio a Francia y el Tribunal de Justicia (con sede en Luxemburgo) no se deja impresionar por florituras.

Reding no rehuye la confrontación, sino que la utiliza en su favor. Ayer volvió a demostrarlo al convertir sus excusas de la semana pasada por mentar la Segunda Guerra Mundial en un reproche a Nicolas Sarkozy. “Si me atacan por la famosa comparación, será que no tienen muchos argumentos en el resto”, debe de estar pensando la comisaria. No está claro quién va a ganar en la discusión de fondo, que comprende las consecuencias de una circular que ponía explícitamente en la diana a los gitanos, que incluye las expulsiones masivas, la vulneración de procedimientos judiciales… Pero en cuanto a la comparación, que tanto indignó a Sarkozy, Zapatero y los demás líderes, Reding tiene toda la razón.

Fue Albert Lebrun, el presidente de la tercera República francesa antes de la capitulación de Francia ante el nazismo, el que dictó en 1940 medidas para proteger a los franceses de bien contra los gitanos. Por otra parte, a nadie se le escapan las atrocidades de la propia Guerra Mundial. Tampoco a Reding, que no tuvo un calentón, como había dicho Barroso para restarle importancia, sino que ayer acabó reafirmándose.

“La Unión Europea está basada en valores”, recordó. “Hemos construído Europa en base a esos valores para que algunas cosas no ocurriesen de nuevo”, recordó. En definitiva, el presidente que tanto reivindica la Francia republicana y europeísta olvida que un presidente democrático como él es todo un precursor, o que miedos muy parecidos llevaron a líderes con destacado papel en la peor de las guerras del siglo XX a tomar medidas de especial dramatismo. Por si fuera poco, la actual estrategia podría estar poniendo en tela de juicio algunos de los sacrosantos valores que inspiraron el surgimiento de una red de instituciones internacionales de las cuales la UE es una de las más existosas.

Reding no sólo aguanta el tipo, sino que además se rearma. Veremos si la Comisión, donde no sólo decide ella, reabre finalmente el procedimiento la semana que viene. En todo caso, eso es otra historia. La de los argumentos y la de la alerta contra los abusos de poder de presidentes crecidos parece haberla ganado ya.


Tu intimidad está en venta

En Bruselas se libra una dura batalla en la que hay editores de periódicos, agencias de publicidad, buscadores y redes sociales. Informes que alertan de que internet es demasiado barato y de que no nos importa nuestra privacidad son los arietes que embisten contra unas puertas, las del derecho a la privacidad, que no está claro si tienen el seguro echado. Esto es lo que hemos sacado en Público:

¿Se ha leído los términos del contrato de su red social favorita? ¿Le importaría que esa web supiese más de usted a cambio de que siguiese siendo gratis en el futuro? Con la respuesta a estas dos preguntas, las grandes empresas de contenido online y las agencias de publicidad están haciendo números. A través de un estudio presentado la semana pasada en Bruselas por IAB, la patronal europea de los anunciantes, las empresas que ofrecen servicios y contenido en línea pidieron a la Comisión Europea y los países de la UE que les permitan explotar comercialmente y sin trabas toda la información que recopilan de los internautas. Desde el lugar de vacaciones expresado en un comentario en una red social hasta la lista de la compra escrita en un correo electrónico; cualquier dato sirve para hacer negocio.

Según el informe, elaborado por la consultora McKinsey, en este momento el sector publicitario online está dejando de ganar 80.000 millones al año en los 23 países del mundo con el acceso mayoritario a la banda ancha, una cifra que se multiplicará en los próximos años. Para ellos, la red es demasiado barata, ya que “de media los hogares pagan 30 euros por una conexión de 5 Mbps (megabits por segundo), pero la mayoría de las aplicaciones y servicios de internet se ofrecen sin coste adicional”.

Sigue leyendo Tu intimidad está en venta (que se complementa con Dudas legales ante un negocio muy lucrativo)


Pages:1...78910111213...19