El estrecho contacto de Ashton

Ashton y Clinton, durante la entrevista

Que la BBC crea que el titular de una entrevista de media hora a Catherine Asthon y Hillary Clinton sea que ambas hablan de vez en cuando sobre sus compras personales podría resultar frívolo o incluso machista. Pero no lo es, porque esa frase es lo más llamativo de la entrevista y probablemente lo más importante

Clinton estaba muy cómoda en una entrevista en la que no tenía ningún mensaje que trasladar. En el final de una gira por Europa en la que el plato fuerte estaba en la OTAN, la secretaria de Estado se tomó el encuentro como quien se toma un café. Por otra parte, Clinton está de vuelta de casi todo y tiene ya poco que demostrar (y menos en Europa), más allá de guardar sus energías para sus prioridades políticas.

Ashton mantenía la misma actitud, quizás sin tener en cuenta que su puesto está más devaluado que el yuan (pese a ganar importancia legal) desde que ella lo asumió. Ashton nunca se arriesga. Nunca se moja, no vaya a ser que reciba alguna llamada de París o Berlín. A Ashton le apetece más hablar de compras con Hillary, además de todos los demás asuntos sujetos a un “constante tráfico” comunicativo entre las dos políticas. Eso sí, no sabemos en qué gastan exactamente tanto teléfono ni con qué resultados concretos.

Ashton ha asumido a la perfección la máxima de los portavoces de la Comisión Europea, que cuando no tienen respuesta ante un conflicto siempre reivindican que el comisario de turno “sigue muy de cerca la situación” y “está en contacto muy estrecho” con quien corresponda. Sin embargo, un contacto muy estrecho no implica resultados políticos. Para eso hace falta algo más.


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