Hablar como acto político

La utilidad de una lengua no se mide por el número de hablantes medidos al peso | foto :adri_GZ

La utilidad de una lengua no se mide por el número de hablantes medidos al peso | foto :adri_GZ

Me gustaría vivir en un país donde hablar no fuese sólo un acto político, sino más bien un acto de consciencia. Donde hablar una lengua no tuviese que ver con unas siglas, donde un acto comunicativo no implicase automáticamente un acto reivindicativo. En vez de eso, me gustaría poder hablar por “consciencia” de dos realidades lingüísticas y culturales innegables a lo largo de los siglos. En Galicia eso es cada vez más difícil.

La manifestación del domingo, que reunió a miles de personas en favor de los derechos lingüísticos, expresó un sentimiento de rechazo contra la intepretación que hace del idioma propio de Galicia un presidente que habla gallego en público, pero castellano en la intimidad. Una curiosa diferencia de algún ilustre compañero de partido.

En Galicia, el gallego se habla y sobre todo se escribe cada vez menos que el castellano. La ley que obliga al bilingüismo no se cumple y el castellano se impone hasta en donde está garantizado por ley. Eso puede llevar a algunas Administraciones, como en otros lugares, a discriminar positivamente al idioma propio para que no sea cada vez más relegado a usos secundarios por la extraordinaria potencia del español. Se puede estar de acuerdo o no con el concepto, pero la estrategia opuesta es, simplemente, un atropello inconcebible.

En Bélgica, desde donde escribo, muchos valones (francófonos) presumen de no hablar flamenco. “Es una lengua que sólo hablan ellos y los holandeses”, he escuchado decir en innumerables ocasiones. Sin embargo, la mayoría de flamencos hablan, además de su lengua, la de Moliére y la de Shakespeare. No hay por definición o número de hablantes una lengua más útil que otra. La suma de varias facilita además el aprendizaje de cualquier otra.

Pero si queremos medir las lenguas al peso, los gallegos tenemos inmejorables condiciones de partida.

[…] En la vieja Casa Blanca un joven presidente negro juega en la yerba con su perro, se llama Bo. Su nombre es gallego, viene del latín “bonum”, y le llegó desde Brasil. El mismo Brasil donde los brasileiros hablan con orgullo la misma lengua que aquí pretenden que nos avergüence. Pues no, no nos avergüenza ser la cuna de esa gran lengua de los juegos olímpicos de 2016, y no van a conseguir humillarnos para que nos avergoncemos.

¿Cómo puede haber alguien que no sea consciente de esto?


6 Comentarios

  • Martin R |

    Un saludo, Daniel. Las inmejorables condiciones de partida de las que hablas nos facilitan ademas la comunicacion con mas de 500 millones de personas, que hablan espanol o portugues en el mundo. Esto constituye un universo mayor que el de la lengua inglesa, por ejemplo. Y los que se niegan a que sus hijos aprendan a hablar galego parecen ignorarlo!.
    Es interesante el ejemplo de confrontacion linguistica flamenco-valona, yo conozco de primera mano el caso del espanol y el ingles. Vivo en una comunidad donde cerca del 40% habla en espanol, (aunque en mi ciudad diria que el porcentaje es mayor), sin embargo la lengua oficial es el ingles. Aqui el idioma no es una cuestion politica o ideologica, y ambos conviven pacificamente. Nadie se queja porque los rotulos comerciales y la publicidad esten en espanol, ni nadie se queja de que se le trate de imponer el ingles a sus hijos. Se entiende que conocer mas de un idioma suma, no resta.
    En Galicia hay quien entiende que hablar mas de un idioma es cerrarse… y se autodenominan bilingues.

  • Daniel Basteiro |

    Estoy de acuerdo. A veces pensamos que lo de convivir con varias lenguas es algo anormal, ilógico. Reconozco que a veces puede resultar algo confuso o incómodo, pero sólo con la cohabitación y el respeto básico de los derechos de todos se pueden evitar conflictos graves como el que se está gestando en Galicia.

    Desde luego, la normalidad no se consigue con el monolingüismo, sino despojando de toda esa carga política a algo tan natural como la comunicación humana. Gracias por tu reflexión.

  • jsanhermelando |

    Creo también que la convivencia es posible, pero no nos engañemos, la confrontación tiene unos objetivos muy claros: que gane el monolingüismo aunque sea por agotamiento. Es lo que ha pasado en Valencia. La derecha españolista que aspiraba a situarse bien en Madrid se inventó durante la transición que el valenciano es una lengua diferente al catalán -y todavía hay gente, incluso en Cataluña, que sigue sin entender que una misma lengua puede tener dos nombres y no pasa nada-. Y el resultado ha sido el que buscaban. La gente se ha cansado de tanto conflicto y confusión y se ha pasado al castellano, de una forma abrumadora en la ciudad de Valencia, donde se tolera a una alcaldesa que lo único que sabría decir en valenciano una vez al año es aquello de ‘senyor pirotècnic, pot començar la mascletà’.

  • maite |

    A propósito del gallego, me gustaría manifestar mi opinión. Quizás sea muy similar a la de un profesinal médico en una reunión con la Administración acerca de la gripe A, tan temida politica y administrativamente.

    “A mi lo que me da miedo no es la gripe pero si me lo podeis dar vosotros: La Administración”, dijo. Pues bien, yo soy de las que piensan que si el gallego resistió en otras épocas en condiciones mucho más adversas resistirá actualmente y todo ello a pesar del presidente de turno que esté en la Xunta y de los que estén en la oposición. Un saludo

  • emilio |

    Hola Daniel: He llegado hasta aquí por casualidad y no sé muy cómo… Leo este post y me parece interesante porque soy de los opinan que las crónicas desde Bruselas casi siempre hablan de las ruedas de prensa, pero casi nunca de lo que pasa en la calle.
    Y hay que decir que a los lectores nos gusta que las crónicas vayan adobadas por lo que pasa en la calle. Por ejemplo, esa actitud diferente de los valones y los flamencos frente al idioma.
    Personalmente, me parece una actitud más positiva la de los flamencos.
    Un saludo: emilio

  • Alberto |

    Gran post!!! Me quedo con la frase… “Donde hablar una lengua no tuviese que ver con unas siglas, donde un acto comunicativo no implicase automáticamente un acto reivindicativo”.

    La discriminacion positiva en la escuela es para mi justa y necesaria desde el momento en que otra parte de la educacion y desarrollo extraacademico de los escolares, en el que juega un papel importante la sociedad, television, internet, musica, etc… ejerce una influencia clara hacia el uso del castellano.

    Saludos cordiales!
    AL

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