El derecho al olvido

¿El 'derecho' al olvido desaparece con internet? | mfajardo (cc)

¿El 'derecho' al olvido desaparece con internet? | mfajardo (cc)

En una época en la que se necesita una gran movilización para que redes sociales como Facebook no comercien con tus datos después de que hayas muerto, llama la atención la propuesta de Emmanuel Hoog, director general del Institut national de l’audiovisual (INA), que recoge Bernardo de Miguel:

Hoog reividinca la necesidad de un “derecho al olvido”, que cada cierto tiempo permita eliminar de manera definitiva una parte de la cantidad ingente de datos que, sobre nosotros mismos, se acumulan en la Red.

[…] Propone la introducción de un “habeas corpus” digital, que permita a cada intenauta gozar en su existencia virtual de los mismos derechos que en el mundo real. Y considera una “necesidad imperiosa” el reconocimiento de “un derecho al olvido” que ponga de vez en cuando a cero nuestro contador de datos virtuales. […] “Fijar el pasado de cada uno de manera inmutable (…) puede hacer imposible la convivencia”.

Bernardo de Miguel lo relaciona con la foto de las hijas de Zapatero. Su vida cambió para siempre la semana pasada, en lo que dura el destello de un flash, por causa de la ingenuidad infinita de su padre y la mala leche de medios de comunicación sin escrúpulos. Yo me pregunto, entrando al trapo de la polémica morbosa, si no habremos olvidado que hasta hace nada el propio Obama no podría haber estado en esa foto, igual que no podría estar hasta hace menos un homosexual o hasta hace no tanto una mujer.

Sea como fuere, Hoog tampoco habla de eso, según la reseña. Su concepto es puramente teórico e inaplicable tecnológicamente. La Red, esa biblioteca enorme de libros sin tapa, lo registra todo de tal manera que el buen bibliotecario lo pueda encontrar. Antes o después, para un buen o mal uso. Lo sorprendente es que, a posteriori, aunque no olvidemos (¿hace falta?) no somos capaces de ponernos en la piel de lo que éramos hace un tiempo e integrar el pasado sin que sea un estigma. Es decir, pasamos por lo mismo dos veces.


5 Comentarios

  • B. dM. |

    ¿hace falta olvidar? Sin duda, hay pocas preguntas tan contemporáneas como esa. Quizá la civilización digital pueda convivir con todos los recuerdos. O quizá no, como piensa Hoog. Por cierto, que como solución técnica propone un acuerdo a nivel internacional, que deberían suscribir (¿o acatar?) los grandes buscadores, las redes sociales, etc.

  • Martin R. |

    En cuanto a la foto de las hijas de Zapatero, ha funcionado muy bien como cortina de humo. El caso es que no alcanzo muy bien a saber quien la ha lanzado… ¿la derecha, para tratar de dismular la publicación del dossier de la Policía? ¿el gobierno, para edulcorar la subida del IVA? ¿ambos a la vez? ¿ninguno?.

    Ocurre que este fin de semana, la blogosfera y los e-mail satíricos que casi todo el mundo recibe se llenaron de montajes con las “siniestras” hijas de ZP… y en cambio se pasó de puntillas por los dos casos anteriores.

  • Jesús M. |

    Si es una cortina de humo, es aún más grave. Este país ha demostrado que es muy cruel, porque las críticas han sido durísimas y las reacciones, desproporcionadas.

  • Daniel Basteiro |

    Interesantes, sí.

    B. dM.

    Conceptualmente es delicioso, pero un acuerdo entre buscadores, redes sociales… Precisamente uno de los activos de internet es la responsabilidad, por la que sólo se puede rendir cuentas parcialmente, que deja al usuario. También funciona al revés.

    Es decir, que un acuerdo entre grandes buscadores no es sólo técnicamente muy improbable (la tecnología evoluciona, los patrones de consumo mutan rápidamente, las grandes empresas no funcionan como oligopolios al uso, todo está muy fragmentado), sino hasta un precedente peligroso. Me refiero a los resquicios de libertad que abre la Red en dictaduras, por ejemplo. ¿Un acuerdo internacional sobre el olvido? Suena bien, pero según quién lo haga cumplir…

    Por otra parte, que todo esté en la Red no quiere decir que se recuerde. Es decir, nada está catalogado y todo está disponible, al mismo tiempo. Con la cantidad de webs, datos y palabras que se producen al día, el efecto final más parece el de la hibernación, un maremagnum. Hasta que alguien encuentra algo, claro. Y aún en ese supuesto, no siempre tiene por qué ser negativo, no tiene por qué dificultar “la convivencia con los recuerdos”.

    Al hilo, un clásico obligado. Funes el memorioso:
    http://www.literatura.us/borges/funes.html

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