Un sustituto para Solana

Solana ha contagiado su discreción hasta a los rumores sobre su recambio | Foto: Flickr

Solana ha contagiado su discreción hasta a los rumores sobre su recambio | Foto: Flickr

El debate más socorrido en los pasillos de Bruselas, en las tertulias de café, es estos días pura especulación sobre cargos, mayorías y equilibrios institucionales. El presidente de la Comisión, Durao Barroso, está a punto de culminar su particular viacrucis para repetir en el cargo cinco años más. Además, todo su gabinete (27 comisarios) se renueva este otoño. Por si fuera poco, hay cargos nuevos. Si los irlandeses dicen sí a las nuevas reglas de juego de la Unión Europea, conocidas como el Tratado de Lisboa, se creará el cargo estable de presidente de la UE. Un cargo muy goloso, un puesto de lujo ante las cámaras en todas las cumbres. De momento, sabemos que Tony Blair lo quiere y que Felipe González dice que no quiere.

En esta controversia de nombres (que no de contenido), pasa desapercibida la renovación del Alto Representante para la Política Exterior. Una especie de ministro de Exteriores de la UE. Mister Pesc. Javier Solana.

De él hay quien dice que “habla todas las lenguas sin que se le entienda ninguna”. En las ruedas de prensa parece traspuesto, pero pocos dudan de su habilidad en negociaciones diplomáticas, sus dotes como mediador sigiloso y su obsesivo escrúpulo por el trabajo.

De Solana no se habla, aunque lleve diez años en el puesto. Diez años en los que ha hecho suyo el puesto y ha representado a la UE en toda negociación importante, ya sea en el proceso de paz de Oriente Medio, las relaciones trasatlánticas o el complicado día a día con el Kremlin, un aliado a menudo intratable.

Nicolas Gros-Verheyde destripa en su blog las razones por las que es importante y aquellas condiciones para el puesto. Yo añadiría que, siendo realista, su perfil ha de ser por fuerza discreto. Nadie con una personalidad arrolladora, con ideas firmes, puede agradar al mismo tiempo a Sarkozy, Merkel, Brown o Berlusconi. Al menos no alguien que las exprese habitualmente.

El perfil bajo puede ser, además de un patrón para el sustituir a Solana, un elemento sine qua non para la elección de un nuevo presidente de la UE. Puede ser también el motivo del respaldo de los 27 a Barroso, un presidente de la Comisión a menudo criticado por nadar y guardar la ropa con cada uno de los grandes países europeos.


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